01 março 2005

SEMINARIO SOBRE DERECHOS HUMANOS DE LOS PRISIONEROS

CIUDAD DEL VATICANO, 1 MAR 2005 (VIS).-Se ha inaugurado esta mañana en la sede del Pontificio Consejo "Justicia y Paz" un seminario sobre los derechos humanos de los prisioneros, organizado por ese dicasterio junto con la Comisión Internacional de la Pastoral Penitenciaria Católica (ICCPPC). El acto cuenta con la participación de alrededor de 80 expertos y capellanes procedentes de 20 países de los cinco continentes.
El cardenal Renato Martino, presidente de "Justicia y Paz", inauguró el seminario. Intervinieron a continuación Ugo Vetere, director del departamento Treaty Affairs de la Oficina de las Naciones Unidas sobre la Droga y el Crimen, que habló del tema "Respetar los derechos humanos de los detenidos: un desafío global". Más tarde se celebró una mesa redonda dedicada a la cuestión "¿Peligran los derechos humanos de los detenidos?", en la que tomaron parte, entre otros, el obispo Joan Entic Vives Sicilia, de Urgell (España); Silvia Casale, presidenta del Comité del Consejo de Europa para la prevención de la tortura y de los tratamientos o penas inhumanas o degradantes; Jean-Paul Laborde, director del sector Prevención del Terrorismo de las Naciones Unidas en Viena y ex inspector general de prisiones en Francia y la baronesa Vivien Stern, secretaria general de Penal Reform International.
Mañana, el cardenal Darío Castrillón Hoyos, prefecto de la Congregación para el Clero, abordará el tema: "Respetar la dignidad de todo ser humano. Descubrir el rostro de Cristo en todo ser humano", mientras el presidente de ICCPPC, Christian Kuhn, hablará sobre "Pastoral penitenciaria: la misión de la Iglesia". Seguirá una segunda mesa redonda en la que participarán agentes de la pastoral penitenciaria de cinco países. El seminario concluirá con una concelebración eucarística en la cárcel romana de Regina Coeli.

1 comentário:

Mocho Atento disse...

SEMINARIO "JUSTICIA Y PAZ": DIGNIDAD HUMANA PRISIONEROS

CIUDAD DEL VATICANO, 2 MAR 2005 (VIS).-El cardenal Renato Martino, presidente del Pontificio Consejo "Justicia y Paz", intervino ayer en el Seminario Internacional sobre los Derechos Humanos de los Prisioneros que se celebra estos días en el Vaticano. "La reclusión -dijo el purpurado- no separa jamás del amor de Dios y por tanto, de la dignidad de la persona humana, que de ese amor deriva y en ese amor se enraiza".

El seminario, que dura dos días y fue inaugurado ayer, está organizado por el Pontificio Consejo "Justicia y Paz" y la Comisión Internacional de la Pastoral Penitenciaria Católica (ICCPPC).

"El encarcelado -afirmó el cardenal Martino ante 80 expertos- tiene derecho a ser considerado una persona. Lejos de permanecer abstracta, esa consideración debe animar la política y el derecho, las instituciones sociales de prevención y las reglas carceleras, la intervención en las cárceles de los organismos de la sociedad civil". No obstante, agregó: "Desgraciadamente, en el mundo se verifican situaciones de encarcelamiento y modalidades de detención incluso previas al juicio, en el sentido de que no incluyen aún la tutela más elemental de los derechos de la persona".

Por su parte Christian Kuhn, presidente de ICCPPC, subrayó que los capellanes de prisiones conocen el enorme peligro que la delincuencia, especialmente la delincuencia organizada, el tráfico de drogas y el terrorismo representan para la sociedad. Kuhn evidenció también que raramente los jefes de la delincuencia organizada van a la cárcel, mientras la mayoría de los detenidos está formada por pobres y marginados. Las conclusiones de este seminario -dijo- se presentarán ante el XI Congreso de las Naciones Unidas sobre la prevención del crimen y la justicia penal, que se celebrará del 18 al 25 de abril en Bangkok (Tailandia).

Al final de los trabajos, el cardenal Martino leyó un telegrama enviado en nombre del Santo Padre por el cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado. "Su Santidad auspicia vivamente -decía el texto- que las jornadas de reflexión contribuyan a afirmar el respeto debido a la permanente dignidad humana del individuo que ha violado la ley, para que siga sintiéndose parte de la sociedad y se comprometa a reintegrarse en ella".